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El que primero dice ‘Te quiero’, ¿pierde?

Fuente: Unsplash

Sea por miedo al rechazo o no saber si el sentimiento es recíproco, enfrentarse a esas dos palabras es una de las hazañas más difíciles de sortear en el juego del “amor”.

Que el más valiente tire la primera piedra

Ser el primero en decir “Te quiero” en cualquier tipo de relación es un privilegio al cual no todos acceden tan fácilmente. A veces se cruza por la mente confesar lo que sientes, pero no lo haces porque crees que… 

  • No es el momento indicado.
  • Quizás estás yendo muy rápido.
  • Puede que no sea mutuo.

Esas palabras tan mágicas se congelan en un anhelo de posibilidades, como perlas escondidas y perdidas en el fondo del mar.

Misterio. Incertidumbre. Emoción. 

¿Por qué a veces resulta tan difícil decir lo que sientes por alguien? 

Vivimos en una sociedad más abierta a experimentar y “dejar fluir”, donde las relaciones son más flexibles que las de antes y el compromiso está algo difuso. Donde el “atarse” a alguien hasta parece que pasó de moda. Portando un ideal del “amor libre”, se busca disfrutar del placer que nos trae la pasión de “vivir el momento”, sin proyectar un futuro juntos, sin esperar nada a cambio. Porque la individualidad nos enseña que la soledad es mucho más sana y cómoda que padecer de una “relación tóxica” o “aburrirse” con más de lo mismo.

Estos son algunos insights que encendieron malos entendidos, callaron emociones sinceras, taparon con un halo de inseguridades un vínculo que podría haber prosperado en el tiempo.

Florecer en un campo minado

Generalmente, optamos por esperar a que el otro se anime a decirlo primero. Analizamos todas sus expresiones y actitudes para interpretar si estamos en la misma sintonía. ¿Por qué razonamos las emociones? Está mal. 

Damos tantas vueltas como la rueda de la fortuna y encima no nos decidimos a enfrentar la situación de una vez por todas: dar la cara y contar qué sucede con esa persona, abrirse y darse la oportunidad de acertar o equivocarse.  

No importa cuántas relaciones hayas experimentado en tu vida, siempre cuesta dar ese primer paso en menor o mayor grado. El aceptar esa tan temida vulnerabilidad.

¿Quién tiene el poder?

Dicen por ahí que al enamorarnos nos ablandamos, también nos ilusionamos un poco, cedemos nuestra soledad para compartir nuestra bitácora de pensamientos y emociones con alguien más. En definitiva, nos toca ser más íntimos con el otro. Damos la bienvenida a la confianza al creer en que se puede contar con la otra persona y demostrarle que también puede confiar en uno.

Seguramente alguna vez demostraste tus sentimientos a alguien que no lo merecía, sea porque no fueron correspondidos o simplemente te entregaste a alguien que no supo valorarte. No es sólo confiar en el otro lo que te molesta, sino el confiar en lo que sientes por otra persona. Además, perturba saber que estás entregando tu tiempo y energía a quien quizás los desperdicie sin importarle en lo más mínimo.

Igual tampoco es todo negativo. Encontramos esperanzas cuando nos dejamos guiar por la intuición, la tan famosa “corazonada” que nos dicen “es por ahí”. La misma que nos permite ser en esencia pura, nos impulsa a decir o hacer lo mejor, sin lastimar y sin dudar

Aceptemos también que equivocarse es parte de vivir la vida. Y lo bueno es que uno aprende a agudizar los sentidos y percibir qué es lo que está bien o mal para uno. 

Fuente: Pexel

Amor vs Miedo

¿Cuántas veces lograste sentirte cómodo y libre con alguien? A tal punto de dejar de lado los miedos y animarte a abrirte, dejándote llevar por las emociones. No deberían existir preocupaciones si estás con la persona correcta en el momento justo.   

El llamado a sentir una atracción o cualquier tipo de sentimiento positivo por alguien viene solo. Habría que dejar que las sensaciones fluyan, sin negarse a sentirlas y demostrarlas a quien están dirigidas.

Tan solo dos palabras 

Entonces ya sabemos que un “Te quiero” tiene el poder de comenzar o finalizar una conexión entre dos o más personas. El mismo, podría ser dicho por quién menos se espera. Puede… 

  • Salir solo sin haberlo pensado de antemano. Sin querer queriendo. 
  • Ser sincero o no, interesado o no. 
  • Ayudarte a encontrar esa felicidad que tanto estabas buscando. 
  • Hacerte sentir libre de expresarte sin represión alguna.

Un «Te quiero» puede dibujar una sonrisa en el corazón de quien probablemente estaba esperando que tu lo dijeras, ya que no se animaba a expresarlo primero.

¿Qué ganas o pierdes con decirlo? ¡Atrévete y no te quedes con la duda!

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