Wood and Wine: Un día de campo en Colonia, Uruguay

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La familia de mi novio me había invitado con anterioridad a tener un día de campo en Colonia, Uruguay y yo – por supuesto- había aceptado con mucho entusiasmo.

Luego del fallecimiento de mi abuelo, justo antes de ese fin, me daba un poco de pena continuar con mi vida de esa manera.

Era extraño irme de viaje a relajarme el mismo día de su funeral en Venezuela, y que aunque estaba lejos, no quería que mi familia sintiera que yo no estaba afectada o que no me importaba.

El caso es que al final mi papá me dijo que mi abuelo hubiera deseado que vaya y disfrute mi pequeño viaje de un día (digo viaje porque realmente salte de un país a otro) y así mismo lo asimile. Una de las cosas que más amaba él, era viajar, así que en su honor fui de paseo a Colonia.

El viaje comenzó temprano, tratamos en lo posible de salir a las 7 am. de la casa para llegar a hacer inmigración (recuerden que íbamos a otro país), para luego zarpar en el barco de Colonia Express que nos llevaría a Uruguay  alrededor de  unos 30-40 minutos (es súper cerca).

Al llegar, buscamos a las personas de Wood and Wine que nos llevaron en una van  a hacer un pequeño recorrido por Colonia, hasta llegar -a lo que considero- una hermosa finca.

De allí nos recibieron con una mezcla de vino y espumante (muy bueno) y nos dijeron que esperáramos unos minutos el almuerzo. Después de recorrer el lugar completo y jugar con una oveja (tal cual como leen), nos llamaron para el almuerzo, que estaba incluido en el paquete.

En general la atención de la comida no estuvo muy bien, la verdad si quieren degustar de una buena atención y  están en plan gastronomía, no lo recomiendo 100%. De resto el lugar era hermoso y perfecto para tener un respiro de la ciudad y tener contacto con la naturaleza.

Lo que si deben estar claros (si van) es que la piscina/pileta no es estilo hotel, es más de finca por lo que puede tener bichos u hojas dentro. La verdad mi novio y yo dudamos en meternos pero con tanto calor no pudimos evitar darnos un chapuzón y estuvo bien, era muy necesario.

Luego de pasar el día allí, el paseo incluía conocer el casco histórico de Colonia. Les cuento que yo fui hace años en invierno y es totalmente diferente en el verano. Esa vez que fui hacía muchísimo frío y todo se sentía solo, mientras que en el verano aprecié los colores de las casas coloniales,estaba mucho más concurrido de personas y me fijé que habían bastantes restaurantes al aire libre.

Así que mi recomendación es que vayan a conocerlo en verano.

Luego de eso, tuvimos el trayecto de regreso, el cual se te puede hacer un poco pesado por tener que hacer el check -in y pasar por inmigración nuevamente.

Esto hace que llegues del viaje más cansado y no tan relajado, pero realmente recomiendo la experiencia. Además tenemos que aprovechar cada oportunidad de conocer lugares nuevos. El mundo es inmenso y la vida es una.

 

PD: ¡En otro momento les hablo de este look! Solo puedo decir que no es recomendable para días de mucho sol (el bronceado súper disparejo), de resto, que lo amo.

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